No es país para niñ@s

La conciliación se ha convertido en un problema social transversal, en el cual las decisiones que tomen las instituciones y las empresas tienen un impacto directo en las familias. Tanto padres y madres, como los niños y niñas son los principales afectados por la dinámica del día a día que las sociedades actuales imponen.

Como resultado de todos estos factores, que influyen en el desarrollo emocional del niño/a, nos encontramos con un trastorno demasiado generalizado en la sociedad occidental actual, el “estrés”.

Nos levantamos cada mañana planificando el día, contabilizando cada minuto para no alterar ni uno sólo de los planes que nos esperan, vivimos esclavizados por la tiranía del tiempo, de los compromisos, de las obligaciones impuestas por una sociedad cada vez más insolidaria e individualista. Nos dejamos llevar creyendo que es lo correcto, lo mejor para nuestros hijos/as, para nuestros padres, nuestros amig@s, para el sistema, el que te dicta lo que debes y no debes hacer. Convencidos de que cumplimos con los standares establecidos, con las expectativas, ésas que en ocasiones nos generan conflictos personales, que nos arrastran en ocasiones a vivir una vida inestable, o peor aún, sobrellevar ese ritmo de vida con la ingesta de ansiolíticos, nos sumergimos en esa espiral de normas sociales, asumiendo así, que ese modo de vida nos hace ser ciudadan@s “respetables y ejemplares”. Nos dejamos llevar, eso nos convierte en víctimas y verdugos, nos exigimos a nosotros mismos y a todo el que nos rodea a cumplir sin rechistar los dictados y convencionalismos, a repetirnos como un mantra “este es el mundo real y no se puede hacer nada para cambiarlo”.

Entre tanto no nos permitimos cuestionarnos si nos hace feliz esto que hacemos o no, o si otro modo de vida es posible. El esfuerzo debe estar premiado, pero eso no es contradictorio con la idea de reivindicar el tiempo libre y de ocio, lo que nos hace conectar con nosotros mismos y con el  mundo que nos rodea.

Hemos mercantilizado el tiempo, los sueños, e incluso si me apuras los principios, si no da dinero no es interesante. Y así, con esa concepción de la vida nos vamos deshumanizando, haciéndonos títeres de las necesidades inventadas y de la felicidad disfrazada de lo que tienes y lo que puedes llegar a tener, no te preocupes, cuando consigas dinero podrás conseguir la felicidad, ¿de qué otra manera puede conseguirse si no?.

A los y las que hemos decidido ser madres o padres, a pesar de los obstáculos a los que nos enfrentamos, y de la falta de apoyo de las instituciones en la crianza de los hijos e hijas, muy a pesar de estas cuestiones, algun@s nos sentimos esperanzados con la llegada a estas mismas instituciones de personas con la capacidad humana de enfrentar esta realidad. Nuevas formas de hacer política, desde el compromiso y la concienciación.

Personas con la capacidad de empatizar e implicarse en las complejas situaciones que se presentan en la etapa de crianza. La invisibilidad de los cuidados, la precarización de los empleos, la insensiblidad general y en particular en las empresas, que hacen de este sistema, un sistema inconciliable con la vida. Los derechos de la infancia deben estar garantizados en cualquier país avanzado, donde la economía no asfixie y sepulte este derecho, poder crecer y disfrutar de los progenitores no debería ser una quimera para nuestros hijos/as. Grandes oligarquías, empresas del IBEX 35, prefieren desoír e ignorar este clamor social. Prefieren elevar sus beneficios en detrimento de los derechos de toda una sociedad.  Así, las tasas de natalidad siguen bajando, y seguirán haciéndolo porque este país no es para niñ@s.

Acompañarnos y visibilizar una realidad silenciada desde la vida política y social, es un paso enorme para romper con las imposiciones sociales profundamente arraigadas y establecidas. Poner encima de la mesa la presión social con la que cargamos las mujeres es luchar contra la desigualdad y favorecer así una crianza responsable y respetuosa. Por el bien de ellos y de ellas, nuestros hij@s, sigamos trabajando para conseguirlo, y esto es un tema que urge.

La emancipación llegará si las iniciativas políticas van encaminadas a ese fin, clave esencial para garantizar una sociedad estable y “feliz”.

Escrito por nuestra compañera Mª Belén Fernández Palazón, Secretaria de Feminismos, Derechos Sociales y LGTBI de Podemos Molina de Segura.

 

 

 

 

 

 

 

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